- Investigador participa en proyectos aeronáuticos con aplicaciones de vuelo neurológicas.
- Universidad Metropolitana se alista para áreas de oportunidad por Polo del Bienestar.
Cuando las ideas comienzan a fluir dentro de un laboratorio universitario, los proyectos pasan del pensamiento al papel. Entre operaciones matemáticas y anotaciones sobre los cristales de una oficina, los cálculos se convierten en un constante ejercicio de prueba y error hasta materializar los sueños.

Para Mario Alejandro Vega Navarrete, profesor investigador adscrito al área de Ingeniería Aeronáutica de la Universidad Politécnica Metropolitana de Hidalgo (UPMH), los inventos tienen un solo objetivo: ayudar a las personas mediante la tecnología que es posible crear.
Con más de una década de trayectoria, Vega Navarrete ha encontrado en las aulas y laboratorios un espacio para demostrar que la investigación científica no tiene por qué quedarse en el ámbito académico; también puede convertirse en una herramienta para resolver problemas cotidianos y atender necesidades sociales.
Especialista en inteligencia artificial, ha desarrollado diversos proyectos innovadores en los que convergen la neurociencia, los sistemas aeronáuticos y la termodinámica. Entre ellos destaca un modelo capaz de controlar un vehículo aéreo no tripulado únicamente con el pensamiento, mediante un casco especializado.
Este proyecto, que parece salido de una película de ciencia ficción, se ha convertido en uno de los desarrollos más representativos de la UPMH entre las instituciones de educación superior del país.
“Actualmente tenemos varios proyectos en desarrollo. Uno de ellos se enfoca en el manejo de una aeronave no tripulada basada en señales encefalográficas, cuyo objetivo es que, mediante el pensamiento y sin necesidad de mover alguna parte del cuerpo, podamos controlar las instrucciones de movimiento de una aeronave no tripulada, como un dron o algún dispositivo de mayor tamaño”, reveló el investigador.
Este tipo de innovaciones ha dado pie a otro proyecto de mayor alcance, cuyo propósito es atender situaciones de emergencia en zonas de desastre o de difícil acceso. En este contexto, Alejandro Vega explicó que, en los laboratorios ubicados en el hangar del área de Ingeniería Aeronáutica de la UPMH, se desarrolla una aeronave de diseño propio para aplicaciones relacionadas con el abastecimiento de insumos.
“Actualmente, junto con otros investigadores, tenemos aprobado un proyecto por la Secretaría de Ciencia y Tecnología, en el cual trabajaremos en el área de Chiapas. Buscamos que, a través de vehículos aéreos no tripulados, sea posible realizar el traslado de medicamentos urgentes desde centros comunitarios urbanos hacia algunas comunidades cuyo acceso es muy complejo, debido a que no ingresan vehículos y los tiempos de traslado superan las tres horas. En estos casos, sería crítico poder llevar un medicamento de manera rápida y oportuna”, dijo.
Aunque en otras partes del mundo ya existen servicios similares, el investigador subraya una diferencia fundamental: la intención es construir un modelo de acceso público, gratuito y respaldado por instituciones gubernamentales, donde el paciente no tenga que pagar por recibir un medicamento que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Para Vega Navarrete, la investigación cobra un verdadero sentido cuando genera beneficios tangibles para la sociedad. Esa visión también ha transformado la manera en que se forman los estudiantes.
En cada proyecto participan jóvenes universitarios que no sólo fortalecen sus conocimientos técnicos, sino que también aprenden a trabajar en equipo, resolver problemas reales y comprender que la ingeniería puede convertirse en un instrumento para impulsar el bienestar colectivo.
Esa formación adquiere un significado especial en Hidalgo, donde el crecimiento industrial, impulsado por proyectos estratégicos como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, el desarrollo del clúster aeronáutico en Tizayuca y los nuevos Polos de Desarrollo para el Bienestar, demandará profesionistas capaces de enfrentar desafíos tecnológicos cada vez más complejos, como ha sido la visión del gobernador Julio Menchaca Salazar.
